APRENDE: Calidad del aire

Más de 247,333 habitantes de Colorado [5] viven a menos de media milla de un pozo de petróleo o gas activo, lo que hace que 13 condados tengan un riesgo de cáncer superior al nivel de preocupación de la EPA. El petróleo y el gas emiten alrededor de 15.6 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año, lo que contribuye a que Colorado haya sido designado por la EPA como un infractor “grave” de las normas federales de calidad del aire. Sin embargo, el estado tiene previsto aumentar la producción.

Denver y el área del norte de la cordillera frontal tienen una de las peores calidades de aire del país: típicamente, somos terceros detrás de Los Ángeles y el Valle Central de California. En el verano del 2021, nuestra calidad de aire se situó entre las peores del planeta. Y aunque la mala calidad de aire durante ese verano se atribuyó en parte al humo de los incendios forestales arrastrados desde California, nuestros problemas con la calidad del aire en la región persisten incluso en circunstancias normales. Los gases de efecto invernadero (GEI) que provocan el cambio climático son un problema global: el CO2 emitido en Denver contribuye al calentamiento de Nepal. Pero la contaminación del aire de Colorado es también un problema específico y local. Una combinación de geografía y química crean la “nube marrón” por la cordillera frontal que a menudo puede verse alrededor del horizonte de Denver. Y aunque la nube marrón ha mejorado significativamente desde su peor momento en los años 60 y 70, nuestros problemas de calidad del aire se mantienen, y se han extendido desde el centro de las ciudades hasta nuestros espacios naturales más prístinos. Siga leyendo para saber más sobre las causas de este problema y lo que Colorado está haciendo al respecto.

¿Qué hay en el aire y por qué debería importarme?

La contaminación en el aire es debido a partículas diminutas, más pequeñas que el ancho de un cabello humano, que generan problemas para la salud y el medio ambiente. Hay muchas sustancias químicas que califican como contaminantes, pero la EPA enumera 6 contaminantes atmosféricos “de criterio” con normas o valores de regulación para la salud humana y el medio ambiente: El monóxido de carbono, ozono, plomo, óxidos de nitrógeno, partículas de materia y dióxido de azufre. Todos estos contaminantes proceden de fuentes industriales y de automóviles.

Para hacer frente a estos contaminantes, en 1963 se promulgó el Clean Air Act (Ley de Aire Limpio), que ha sido modificado en numerosas ocasiones desde entonces. Las regulaciones del Clean Air Act ayudaron a eliminar gran parte de la contaminación atmosférica en todo el país. Sin embargo, Denver consistentemente viola o incumple los requisitos del Clean Air Act, en gran parte debido a nuestras dificultades para manejar el ozono.

En las partes más altas de la atmósfera, el ozono nos protege de los rayos ultravioletas (UV) del sol, pero a nivel del suelo puede causar problemas respiratorios como falta de aire, tos e inflamación de las vías respiratorias. La exposición a largo plazo al ozono puede provocar asma y un incremento en la probabilidad de muerte por causas respiratorias.

El ozono se crea cuando dos contaminantes llamados óxidos de nitrógeno (NOx) y compuestos orgánicos volátiles (VOCs) se exponen a la luz solar. El ozono en sí mismo es invisible, pero los ingredientes que requiere se encuentran en la nube marrón. Eso significa que los días con altos niveles de ozono suelen ser los más nublados. Y, desafortunadamente, Colorado es el lugar perfecto para generar y hacer circular el ozono.

El ozono puede empeorar entre un 10 y un 20% con el humo (o incluso a veces mas), pero los problemas de contaminación atmosférica de la región están sólidamente causados por las emisiones de vehículos, y emisiones del proceso de fracking y del procesamiento y transporte de combustibles fósiles (por ejemplo, Suncor) forman parte del último 10%.

 

Geografía de la cordillera frontal de Colorado – un caldo de cultivo para la contaminación atmosférica

Una combinación de topografía y química resultan en una mala calidad de aire en la cordillera frontal. El viento sopla desde las montañas, lo que normalmente dispersa los contaminantes sobre las llanuras del este. Pero el calor del verano, exacerbado por el calor de la infraestructura de Denver, crea una masa de aire caliente que puede invertir temporalmente este patrón de viento, enviando los contaminantes hacia las montañas. Luego, cuando el aire se enfría por la noche, los vientos vuelven a la normalidad y los contaminantes vuelven a soplar sobre Denver. Dependiendo de los patrones meteorológicos, los mismos contaminantes pueden circular por la ciudad varias veces. A medida que el cambio climático empeora, este tipo de inversiones de temperatura contribuirán a empeorar la calidad del aire en Colorado, especialmente a lo largo de la cordillera frontal.

Cuando se trata del ozono, Colorado también tiene desventajas particulares. La reacción química que crea el ozono es impulsada por el sol, y el estado tiene 300 días de sol al año. Colorado también tiene grandes fuentes de sustancias químicas que crean ozono: el NOx se produce en gran medida en zonas agrícolas como las de Greeley y las llanuras orientales, y los VOCs provienen de la combustión, tanto de los coches de nuestra población en rápido crecimiento como de lugares industriales como los sitios donde hay fracking y la refinería de petróleo Suncor.

Parte de nuestra alta concentración de ozono es también un poco de mala suerte geológica. Ocasionalmente, las condiciones de la atmósfera superior pueden crear rampas de salida para que el ozono atmosférico llegue al nivel del suelo. Estas rampas de salida son más probables en ciudades de gran altitud, como Denver y la cordillera frontal. Esto significa que nuestro nivel de ozono es más alto que el promedio del país, lo que significa que tenemos un margen de error más pequeño antes de alcanzar niveles de ozono peligrosos.

Y para chequear la calidad de aire en su zona, visite el sitio web del gobierno.

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